Por qué los ojos de los gatos brillan en la oscuridad

Ese brillo verde o amarillo que veis en los ojos de vuestro gato cuando le apuntáis con la linterna no es magia. Tampoco es que vuestro felino tenga superpoderes. Es fisiología pura, y se llama tapetum lucidum.

Detrás de la retina del ojo felino existe una capa de células reflectantes que funciona exactamente como un espejo. Cuando la luz entra en el ojo, estos fotorreceptores la captan. Pero lo que no atrapan en el primer intento, el tapetum lucidum la refleja hacia atrás, dándole una segunda oportunidad de ser detectada.

Es decir: vuestro gato aprovecha hasta el doble de fotones que un humano con la misma cantidad de luz.

El color del brillo no es siempre el mismo

No todos los gatos brillan igual.

En los gatos domésticos, ese reflejo suele ser verde o amarillo, aunque varía de un individuo a otro. Depende de qué proteína predomine en esas células reflectantes. Si observáis a varios gatos en la oscuridad con luz directa, notaréis estas diferencias. En consulta me llama la atención que algunos gatos con pelaje naranja suelen tener reflejos más amarillentos, pero no es una regla fija.

El color no indica salud ni problemas. Es solo biología individual.

Un sacrificio: ver peor durante el día

Aquí viene lo importante. Ese sistema de visión nocturna excepcional tiene un coste biológico real: los gatos ven menos detalle fino que los humanos durante el día.

No es que vuestro gato sea miope. Simplemente, su ojo está optimizado para captar movimiento y luz tenue. En condiciones de mucha iluminación, pierden algo de agudeza visual que nosotros mantenemos. Es un compromiso evolutivo. O ganáis visión nocturna bestial, o tenéis claridad diurna perfecta. Los gatos eligieron lo primero.

Por eso os puede sorprender que vuestro gato no vea bien de día algo que está inmóvil y es pequeño. No es fallo suyo. Es diseño.

Aquello de los «ojos de gato» en las carreteras

¿Sabéis esos catadióptricos que hay en el asfalto y que brillan cuando los ilumináis con los faros?

Se llaman ojos de gato precisamente porque imitan este principio del tapetum lucidum. Alguien observó cómo brillaban los ojos felinos en la oscuridad, entendió el mecanismo, y lo copió. Fue una de esas ideas que parecen obvias después de escucharlas, pero que alguien tuvo que ver primero en un gato para concebirlas.

La naturaleza como fuente de ingeniería. Los gatos como instructores sin saberlo.

El brillo no significa que vea en la oscuridad total

Hay que aclarar algo que se da por asumido: el brillo no significa que vuestro gato vea en la oscuridad completa. Necesita algo de luz. Una cantidad mínima, pero la necesita. Lo que hace el tapetum lucidum es maximizar esa poca luz disponible. Si estáis en una habitación completamente cerrada sin ninguna fuente luminosa, vuestro gato tampoco verá.

Lo que sí es cierto es que necesita muchísima menos luz que vosotros para ver claro. En condiciones de penumbra donde vosotros prácticamente no veis nada, vuestro gato se mueve como si fuera pleno día.

Cómo observarlo sin hacer daño

Si queréis comprobar este efecto en vuestro gato, hacedlo sin láser de juguete ni flashes directos en los ojos. Una linterna pequeña y alejada, dirigida de refilón, es suficiente. Veréis ese brillo reflejado sin estresar al animal. Es más: la mayoría de gatos ni se inmuta.

Y tened en cuenta que ese brillo que veis es luz que rebota. Vuestro gato no está incómodo por tenerlo. Está viendo lo que vosotros estáis viendo, solo que desde otra óptica.