Por qué los gatos solo maúllan a los humanos

Los gatos adultos prácticamente no se maúllan entre ellos. Esa voz que escucháis en casa, ese maullido que os reclama atención o comida, está diseñado casi exclusivamente para vosotros.

No es casualidad. Tampoco es que vuestro gato haya aprendido a hablar como lo hacemos los humanos. Lo que ha pasado es mucho más interesante: durante 10.000 años de convivencia, el gato doméstico ha desarrollado el maullido como herramienta de comunicación específica con las personas. Los gatos salvajes adultos no maullan. Literalmente, no lo hacen.

Eso significa que el maullido es un invento reciente, en términos evolutivos. Una adaptación que solo existe en la relación entre gatos y humanos.

Cómo suena depende de qué quieren

Vuestro gato no maúlla de la misma forma cuando saluda que cuando reclama. Un maullido corto es generalmente un saludo o solicitud de atención. Un maullido largo y grave suena a queja, a reclamación. Cuando la necesidad es urgente —comida, algo que necesita ya—, los maullidos se vuelven repetitivos y apremiantes.

Existen otros sonidos que quizá confundáis con maullidos: los trinos y gorjeos dirigidos a presas o juguetes son completamente diferentes. Esos sí los hacen entre ellos. Con vosotros, el maullido es el idioma.

El truco que funciona demasiado bien

Aquí está lo que hace especialmente difícil ignorar a vuestro gato cuando pide comida.

El maullido de solicitud de alimento incorpora armónicos similares al llanto de un bebé humano. No es algo que los gatos hayan aprendido conscientemente. Es más bien que, durante miles de años, los gatos cuyos maullidos sonaban así consiguieron más comida, más cuidados, más recursos. Y esos genes se fueron perpetuando.

En consulta veo gatos cuyos guardianes juran que hablan. Aseguran que utilizan tonos diferentes para cada cosa, que es como si pidieran permiso antes de entrar en una habitación. Y no están equivocados. Lo que pasa es que ese nivel de sofisticación comunicativa existe precisamente porque la hemos seleccionado nosotros, sin proponérnoslo.

Un comportamiento que no viene de la naturaleza

Esto es lo que sorprende: si cogiérais un gato salvaje adulto y lo domesticarais mañana, no maullaría. Los gatos jóvenes sí, porque todavía están en desarrollo. Pero un adulto no.

Los gatos salvajes tienen otros recursos para comunicarse: bufidos, gruñidos, ronroneos entre ellos. Pero el maullido, ese que vosotros oís cuando abren la puerta de la nevera sin permiso o demandan mimos a las tres de la madrugada, es nuestro invento conjunto.

Qué está pasando realmente

Cuando vuestro gato maúlla, os está hablando en un lenguaje que hemos construido juntos. No porque sea natural en él, sino porque ha funcionado durante milenios. Cada generación de gatos domésticos que maullab mejor conseguía más de lo que necesitaba. Cada humano que respondía al maullido reforzaba el comportamiento en el siguiente gato.

Es una danza que llevamos practicando desde que los primeros felinos decidieron que los graneros de nuestros asentamientos eran buenos lugares para cazar roedores.

Lo que quiere decir es que ese maullido que oís no es una coincidencia. Tampoco es que vuestro gato haya inventado la comunicación verbal. Es la evidencia de una relación tan larga que hemos modificado el comportamiento de una especie. Y ellos nos han modificado a nosotros.

La próxima vez que os despierte maullando a las seis de la mañana, acordaos de que estáis escuchando el resultado de 10.000 años de coevolución. Lo que no significa que tengáis que levantaros a darle el desayuno.